Nosotras, las mujeres…

La vida, aunque no haya sido hasta el momento muy larga, nos ha permitido conocer mucha gente y a la vez sembrarnos esta duda: las mujeres… somos todas iguales cuándo de relaciones con hombres se trata?, Sabemos que esto requiere de un análisis muy profundo, pero como psicológas no somos, utilizamos nuestro sentido común y pudimos armar estos grupos…

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Tenemos a la patéticamente ingenua, digamos la típica que vive en su castillito de pedos y cree en todos los versos que le meten los tipos. Cuando la dejan se siente culpable y hasta es capaz de pedirle perdón por algo que nunca hizo con tal de que vuelva, porque considera que es su príncipe azul y que la va a hacer feliz eternamenteeeee.

Otro tipo de mujer es la que vive preocupada por realizar investigaciones estilo CIA, y que no ve mas allá de esHinata_by_Khalitzburgo, olvidándose que tiene una vida y buscando fantasmas donde no los hay, y… como la que busca encuentra… por descuidar su relación y perder el tiempo con sus trampas y programas espías, su hombre la termina recontra corneando, por pelotuda y obsesiva!! Esta es la típica que cuando se entera, después de hacer un escándalo descomunal, aparenta perdonar; y sigue investigando, pero esta vez sobre cuál sería su mejor manera de vengarse… la que lo haga sufrir másssss…En definitiva una psicótica importante!!!

Finalmente existe una mujer que quizás la pasa un poquito mejor, y es aquella a la que no le importa nada, que por más que esté de novia, se va con el primero que se le cruza para innovar un poco, digamos para no perder el hábito de la conquista, comunmente llamado “gateo”. No sabe si es cornuda o no, tampoco le interesa demasiado pero por las dudas se encarga de vengarse anticipadamente y a cuenta, no vaya a ser cosa que él le gane de mano. Este grupo puede sufrir una “deformación”… si pensabas que no podía haber algo peor que lo anerior te equivocás, porque están las que además de ser gatos, son caraduras, aquellas que aún mandándose de las suyas al enterarse de alguna andanza de su pareja anda por los rincones llorando penas y diciendo la tipica frase “Por que a mi? Yo que le hice??”… No podeeeéssss, encima tiene el descaro de quejarse.

No te mates tratando de pensar a que grupo pertenecés, ni tengas cargo de conciencia, porque hagas lo que hagas o estés en el grupo que estés, ellos no van a discriminar cuando de cuernos se trate… en definitiva, si hay algo en lo que todas somos iguales  es en los cuernos que llevamos puestos, porque como bien lo dice el dicho “de los cuernos y de la muerte nadie se salva“.